INSTITUTO OSCAR MASOTTA
Asociación Civil de Docencia e Investigación de Psicoanálisis en Jujuy
Personería Jurídica 6647-G-10
Auspiciado por el Institut du Champ Freudie
 y el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Paris VIII

Invita
SEMINARIO CLÍNICO CICLO 2012
PROGRAMA ORGANIZADO ALREDEDOR DEL SEMINARIO DE JACQUES ALAIN MILLER
"LOS SIGNOS DEL GOCE"
“ACTUALIZACIONES EN PSICOANÁLISIS,
LO QUE EL SABER COMÚN IGNORA"
MODULO Nº 1: EL LENGUAJE Y EL DISCURSO

CLASE 3
a cargo de
Carmen Sánchez de Bustamante
Y
María Laura Mamani

SÁBADO 9 de JUNIO
9.30 Hs.

Lugar:

OTERO Nº 127
(Caja de Abogados)
*Las acreditaciones y/o abono de cuotas mensuales se realizarán los sábados a partir de las 9.00hs, antes del inicio de la clase y/o al finalizar la misma.
*Las clases del seminario 2012 se dictarán el  2° y 4° sábado de cada mes del corriente año.

INSTITUTO OSCAR MASOTTA
Asociación Civil de Docencia e Investigación de Psicoanálisis en Jujuy
Personería Jurídica 6647-G-10
Auspiciado por el Institut du Champ Freudie
 y el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Paris VIII

Invita

SEMINARIO CLÍNICO CICLO 2012
PROGRAMA ORGANIZADO ALREDEDOR DEL SEMINARIO DE JACQUES ALAIN MILLER
"LOS SIGNOS DEL GOCE"

“ACTUALIZACIONES EN PSICOANÁLISIS,
LO QUE EL SABER COMÚN IGNORA”

MODULO Nº 1: EL LENGUAJE Y EL DISCURSO

CLASE 2
a cargo de
Laila Quintar y María José Autino


SÁBADO 26 de MAYO
9.30 Hs.

Lugar:
OTERO Nº 127
(Caja de Abogados)

*Las acreditaciones y/o abono de cuotas mensuales se realizarán los sábados a partir de las 9.00hs, antes del inicio de la clase y/o al finalizar la misma.
*Las clases del seminario 2012 se dictarán el  2° y 4° sábado de cada mes del corriente año.
Eric Laurent: “El efecto crisis produce una incertidumbre masiva”

Para el psicoanalista francés hoy la adicción al juego, al sexo, al trabajo, las toxicomanías… son síntomas de la desagregación de los lazos sociales devenidos de la crisis de las representaciones de la autoridad, entre otras. Allí Laurent revindica el papel del psicoanálisis, aunque “no produzca buenas noticias”POR PABLO E. CHACÓN








Contra las certezas universales, el psicoanalista francés Eric Laurent reivindica el lugar desacoplado de su práctica en el régimen de discurso dominante en la época, el de la ciencia. Y cuestiona los resultados de las “soluciones” globales al dolor de vivir, aplastado por un optimismo mercantilista que no hace más que generar nuevos inconvenientes y una angustia que a falta de brújulas singulares, se oscurece por medio de fármacos, drogas, soluciones inmediatas, compulsión y placebos como el consumo sin freno y la felicidad obligatoria. Esta es la conversación que sostuvo con Ñ digital en un aparte de su participación en el VIII Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) que sesionó la semana pasada en Buenos Aires.

La crisis financiera global, ¿cómo encuentra a los analizantes, sometidos cada vez a efectos más nocivos que se venden como soluciones?

Los encuentra de manera más grave, más angustiados, perdidos. Diría que en los analizantes, el “efecto crisis” provoca una incertidumbre masiva. Esa angustia puede escucharse. Las cosas aparecen ensombrecidas. Existen más depresiones, una notable ausencia de deseo, según cada sujeto. Pero hasta los que están más animados, incluso los hipomaníacos, los que desafían al fetichismo del contexto, también están marcados.

Los síntomas ¿cambian, han cambiado en este año y medio?

Los síntomas son los que aparecen, los que ya aparecen: toxicomanías en general; todo (o casi todo) puede transformarse en algo adictivo; el juego, el sexo, el trabajo, etcétera; y como respuesta, al interior del discurso del amo, una mayor voluntad de vigilar, castigar, prohibir, que provoca en el sujeto, lógicamente, una creciente voluntad de destrucción. ¿Quieren prohibir? Entonces quiero más. Esto es muy común entre los jóvenes. Pero no sólo entre los jóvenes. Pero los jóvenes, de esa manera, demuestran la impotencia del otro, su megalomanía, sus maneras de sobrevivir a la punición. Porque también es evidente la transformación del ideal de juventud: ahora se trata de conseguir una juventud “eterna”.

¿Eso es lo que se llama la “infantilización generalizada”?

Digamos que la desagregación del lazo social es contigua a la caída de las representaciones de la autoridad y a las prohibiciones que implica. A pesar de que Freud dijo que en la cultura existe algo que no anda, un malestar, ahora hay un plus, un “más” que se intenta civilizar sin éxito, y que provoca el retorno de una voluntad de goce nueva, imparable. Y que por esa razón, de estructura, se produce un llamado de más vigilancia y más prohibición.

El sujeto del tardocapitalismo, inerme, desamparado, ¿cómo enfrenta la angustia?

El recurso más difundido hoy día es el uso de alcohol y drogas. Existen antecedentes: la prohibición del alcohol en los Estados Unidos durante un tiempo el siglo pasado. Esa política multiplicó los mercados negros y el consumo. Y lo mismo pasó con las drogas: prohibición, “permisividad”. Después, guerra contra las drogas. Y el efecto resultó el contrario al buscado. ¿Es una política? No lo descartaría. Ahora mismo, el consumo de drogas está globalizado. Y aparecen nuevas sustancias todo el tiempo. Además de mafias y armas a un nivel nunca visto. Y Estados de Derecho en peligro. México, por ejemplo, que está al borde de la catástrofe.

Legalizar el consumo, ¿no sería un principio de solución?

Es relativo. Pero sí cambiar de perspectiva. En la reciente cumbre de Colombia, el presidente de Guatemala dijo sobre este tema que habría que empezar a pensar en otro sistema. Y después lo hizo el presidente colombiano. Porque de atender a la dialéctica estadounidense sobre alcohol y drogas, el efecto es tanto un llamado al goce como a una mayor vigilancia. Pero liberalizar sin control es tan absurdo como soñar que se terminará la producción de sustancias. A mi juicio, no se trata de liberalización o prohibición total sino de adaptación: cómo puede ser regulada cada sustancia, para reducir el daño a los estados, a la gestión policial y a los sujetos. Eso implica un cálculo político. Entre el empuje al goce y la prohibición, el problema no se resolverá por una dialéctica que ya mostró sus resultados. Es necesario inventar instrumentos de orientación, incluso instrumentos legales nuevos para salir de esa falsa oposición, que es la doble cara de la pulsión de muerte.

¿Y qué está sucediendo con los llamados trastornos alimenticios, la anorexia, la bulimia, la obesidad?

Están en la misma serie anterior. Pero aclarando que esos males son propios de países que han “resuelto” el problema de la alimentación. Porque no es lo mismo en las zonas donde la comida casi no existe y lo que está en juego es la supervivencia. Pero en el caso de estar “resuelto”, puede verse que la pulsión oral es imposible de domesticar. Y tenemos también las dos caras: restricción o producción. Del lado femenino, existe una industria de la “belleza” anoréxica. Y del otro, la bulimia: en los Estados Unidos, en el lapso de una generación, se ha multiplicado el número de personas obesas. Y los factores son similares y distintos, y múltiples las determinaciones, como en el caso de las toxicomanías: destrucción del lazo social, ansiedad, demasiada azúcar, demasiada sal, producción de alimentos artificiales, etcétera. Y un dato nuevo: la voluntad de hacer desaparecer el tabaco… está muy bien: limitó el número de los cánceres de pulmón, pero sorpresa, aumentó la cantidad de casos de diabetes. Porque el tabaco era una manera de controlar el peso. Y el peso es un factor central en la diabetes.

Pero ¿no se hicieron estudios previos?

Existen médicos que reconocen que esos efectos -colaterales- no se calcularon. La  diabetes, ahora, es la causa de muerte más común en los países centrales. Esto no se puede resolver con una prohibición: prohibir el azúcar, el tabaco, la sal, las grasas. Esos son sueños… sueños de la razón que producen monstruos. Entre el empuje al goce y la prohibición, se producen impasses…

¿Cómo resolver esos impasses?

Creo que con soluciones “a medida”, para cada uno. Pensar soluciones globales, leyes universales que resuelvan esta situación, normas de salud impuestas por burocracias sanitarias, es otro sueño. Pero encontrar, cada uno, un camino entre estos impasses, eso es posible, de acuerdo a la relación particular que se tenga con el goce. Aclarando que el psicoanálisis no está en todos lados. Y que su dignidad como práctica implica cierto desajuste respecto a las normas de la civilización. El psicoanálisis no produce buenas noticias. No promete la felicidad inmediata. Pero lo más importante es que no es una ciencia. Y el régimen de discurso dominante es la ciencia. El psicoanálisis es una disciplina crítica, que constata los efectos de la ciencia. Es el discurso que comenta los efectos de la ciencia sobre la civilización. Y sobre los sujetos, uno por uno. Pero el modo de certeza del psicoanálisis también es criticado, es odiado, rechazado, porque no puede ser alcanzado fuera de la cura analítica.

¿Criticado, odiado, rechazado?

Efectivamente. Porque para obtener una certeza (singular), hay que pasar por la experiencia analítica. Eso es lo que se rechaza. La ciencia, en cambio, no supone ninguna experiencia singular. Supone la razón, el cálculo y el trabajo. El psicoanálisis ocupa un lugar extraño, como el de un inmigrante. Porque el orden simbólico, tal como se lo conocía, no existe más. Existen sólo las leyes de la ciencia. Pero la ciencia no puede dar cuenta de todo. La teoría de todo no existe. La difusión de la ciencia en este nuevo orden, hace que el sujeto sea enviado a sus angustias fundantes, sin saber cómo orientarse. Y la salida, en esta visible oscuridad, no parece pasar por las buenas intenciones, las religiones privadas o las variaciones new age.



INSTITUTO OSCAR MASOTTA
Auspiciado por el Institut du Champ Freudien
y el Departamento de Psicoanálisis del la  Universidad de Paris VIII

CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA - CID DE SANTIAGO DEL ESTERO
Primera circular

VIII JORNADAS REGIONALES DE LOS CID (Región NOA)
Sede Santiago del Estero - Año 2012

“CUANDO SE TERMINA EL AMOR…
¿QUÈ SALIDAS INVENTAMOS?”
7 y 8 de septiembre



Argumento:

Los psicoanalistas sabemos que no existe amor sin odio. Sin embargo preocupa tanto en la clínica como en lo social, la proliferación de actos de agresividad, violencia y segregación.
La declinación de los ideales, de la autoridad, con los que  antes se regulaban los excesos, nos deja casi en un estado de desamparo, sin lazo con el otro. Estado en el cual hasta el amor parece haber perdido su potencia para “hacer al goce condescender en deseo” [1]
Nos preguntamos entonces: ¿qué salidas encontramos? ¿…y dónde están ahora los psicoanalistas?[2] ¿Qué nuevo amor podemos inventar?
Miguel Cantilo en la década ´80 como todo artista que logra leer la época y anticiparse, cantaba “…y es el presente, tan, tan duro; es el material con que edificaremos un mañana, haremos un mañana…”[3].
El amor ¿escapa al  imperativo de la época, al mandato a gozar sin renunciar a nada?, “…el amor pide amor y lo pide sin cesar,…lo pide aun.” (J. Lacan)
Concebimos el amor como tratamiento de la falta y de la castración, un semblante devaluado en la actualidad.
Lacan nos enseña que si bien no hay relación sexual, sí existe el amor como encuentro, como consonancia inconsciente y  también como homenaje a la vida.
 El amor es “viva la vida”, por lo tanto es un rotundo NO al imperativo dela pulsión de  muerte.
Estas reflexiones inspiran la temática que abordaremos en las VIII Jornadas Regionales de los CID del NOA. Estimamos que este encuentro será una experiencia realmente interesante que nos permitirá reflexionar entre todos sobre qué amor hoy y qué respuestas ofrece el psicoanálisis.
Los invitamos a participar, aportando sugerencias, opiniones y propuestas de trabajo para enriquecer entre todos este nuevo encuentro.

Teresita G. Ruiz
Presidente del CID Santiago del Estero

Francisco E. Ruiz
Secretario del CID Santiago del Estero

Ejes Temáticos y temas sugeridos.
- Psicoanálisis y salud.
- Psicoanálisis y política.
- Psicoanálisis y discurso jurídico.
- Psicoanálisis y educación.
- Psicoanálisis y cultura.
- Psicoanálisis y clínica.
- Psicoanálisis y la época actual.

Lecturas de referencias
- Jacques Alain Miller: Extimidad (cap. IV), Ed. Paidós.
- Eric Laurent:El orden simbólico en el siglo XXI. Consecuencias para la cura
-Luis Tudanca: La política del síntoma.
- El amor y el psicoanálisis.

Todos los detalles de las jornadas serán informados en las próximas circulares.


[1] Lacan, Jacques, Seminario X, clase del 13 de Marzo de 1963
[2]Cantilo, Miguel, extracto de la canción “La gente del futuro”, 1981.
[3]Idem.



Jacques-Alain Miller – “Lacan decía que las mejores analistas eran mujeres. Y también las peores”



El desorden de lo real es la propuesta para el IX Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) que tendrá lugar en París en 2014. Jacques-Alain Miller es el albacea de los textos y el archivo de Jacques Lacan. Y quien está ordenando y estableciendo sus seminarios. En esta entrevista exclusiva con Ñ, Miller descubre por qué las mujeres seguramente sostendrán la práctica analítica en el siglo XXI, se refiere a la desorientación masculina, poco menos se disculpa de no haber visto la película “Shame” y explica que quiere decir cuando dice “real”, concepto acaso tan difícil de atrapar como el de goce femenino.
Pablo E. Chacón
El orden simbólico no es más lo que era. ¿Podría decir qué era y lo que será?


La declinación del orden simbólico no es un axioma del psicoanálisis. Los cambios se constatan, están en todos lados. En la actualidad, hay otra idea de familia, otra práctica, otros conceptos. El de hoy es un nuevo mundo. La función del padre no es la de antes. Eso se dice desde la revolución francesa. No hay que olvidarse que se le cortó la cabeza al rey. Y que la revolución industrial fue otro punto de inflexión. Es cuando empieza a hacerse sentir el poder del capitalismo, los efectos que (Karl) Marx describió tan bien: hacer desvanecer lo que parecía estable, inmóvil. Entonces podría decirse que el padre ya no tenía la gloria social y legal anterior. Y con una cierta igualdad de condiciones que la revolución favorece, la idea del pater familias, que viene de la Roma antigua, se encuentra recortada. Balzac, en sus novelas, señala la caída de la imagen paterna a mitad del siglo XIX.
En “La mujer de treinta años”, en “Papá Goriot”…
Exactamente. La paternidad, en esa novela, está degradada. Y eso pareciera que cada generación lo redescubre. Un siglo después, Hannah Arendt escribe un artículo sobre la declinación de la autoridad en los Estados Unidos. Esto es parte del derrumbe progresivo de un orden simbólico que era fuerte, antiguo. Lacan, que formalizó el Edipo, a la vez dijo que -como está jugada- la historia contemporánea el padre (o el Edipo) no tendría siempre la dirección del show, del espectáculo. Eso no podrá mantenerse. Y en eso estamos. Lo vemos en los casos clínicos. Ahora, el padre y la madre son iguales en las decisiones fundamentales que toma un analizante. Pero siempre puede decirse que los símbolos son semblantes, o construcciones: es una construcción nuestra idea del tiempo, del espacio, de la política, etcétera; construcciones que empezaron, y que pueden terminar. Eso lo desarrolló (Ludwig) Wittgenstein con los juegos de palabras. De otra manera también lo hizo (Michel) Foucault. Y de otra manera Ian Hacking. Se trata de representaciones simbólicas que se mueven, al contrario de lo real, que queda en su lugar. Pero creo que debemos avanzar en la idea de que lo real también está tocado. Ese es el paso.
Lo real está tocado por la técnica
Por la técnica, porque la técnica se metió con lo real, con eso que parecía fuera de nuestra acción, de nuestras posibilidades. Pero la civilización ha penetrado en la fábrica de lo real. La prueba misma es que podemos hacer desaparecer el planeta con una bomba. Podemos destruir la naturaleza. Alterar el clima. Y ahora, hasta cambiar la especie humana, como piensa (Peter) Sloterdijk; cambiarla por una especie de súper humanidad…  lo felicito por su optimismo. La cuestión es que se ha logrado entrar en una zona completamente desconocida. Eso tiene consecuencias para pensar a nivel de la experiencia analítica. Lacan lo ha pensado mucho en la dimensión simbólica. Pero a nivel de lo real, de lo que resiste a la simbolización, queda algo que es súper real. No es un límite absoluto, por supuesto. Eso se condensa más y más. Pero se percibió bajo el rostro de la destrucción. Pasar de las “guerras amables” entre ejércitos a la destrucción masiva de poblaciones civiles… eso es imparable. El movimiento mismo de la ciencia parece el espectáculo de la pulsión de muerte en acción. Pero tratemos de decirlo de manera menos romántica: se ha tocado lo real.
¿Cómo saberlo, cómo detectarlo?
Bien, la idea más sofisticada de lo real en la física matemática es la mecánica cuántica. Y hasta hoy, los físicos y los filósofos se pelean para saber de qué real se trata en esa mecánica. Y no hay acuerdo. Eso disgustaba a (Albert) Einstein. Pero es un terreno fecundo para las ideas barrocas. Porque no se entiende qué es ese real que se ha descubierto.
Es como si no fuera nada
Algo así. Se pensó que podían ser los átomos. Hasta que se descubrieron las partículas subatómicas. Nadie está tranquilo con lo real actual. Antes existía el materialismo. Se decía: es la materia. Sin embargo, la materia es muy distinta de lo que pensaba el materialismo del siglo XVIII, o el materialismo de (Karl) Marx, o el de Lenin. Eso tiene consecuencias para pensar nuestro real en la experiencia analítica.
¿En qué sentido?
Lacan formalizó el inconsciente como un tipo de sistema. La idea era la de un real científico. Haciendo grafos, mostrando, a partir de una serie azarosa de signos, cara y ceca de una moneda, se obtiene una serie azarosa. Y ha mostrado también que agrupando los símbolos se veía surgir una ley. Las posibilidades eran esas: una, dos, nunca ninguna de las dos, repetición. Esa fue la denotación de Lacan. El inconsciente era a nivel de esa ley: cómo los significantes se encadenan, la llamada asociación. Lacan demostró cómo se podían ordenar los casos de Freud, para el caso, según ese tipo de conexión, entre unidades significantes. Podría decirse que ese es el inconsciente freudiano. Lacan definió el inconsciente, en cambio, a nivel de esa serie azarosa. En esa serie no se puede saber cuál será el próximo símbolo porque existe la contingencia.
¿Y en análisis?
Lo que se produce de más íntimo en un análisis, es que nadie puede saber nada con anticipación; la idea de la ciencia justamente, es que todo se puede saber con anticipación, se puede prever, y que con una ley se puede decir “esto es posible”, “esto es imposible”, etcétera. Si se piensa el encuentro entre dos seres a nivel sexual, por ejemplo, no hay una ley previa, no hay un programa; los animales sí lo tienen. Pero para la especie humana hay una parte del programa que no está escrito. Es lo que Lacan nombra ausencia de proporción sexual. Hay un agujero en lo real. Lo real del sexo, en la especie humana, no dice nada; existe la contingencia, la invención y la construcción, los semblantes: el matrimonio, en algunas culturas es una sola (mujer), en otras culturas son cuatro, en otras una más, o tres, escondidas, etcétera. Cada cultura tiene su originalidad. Pero no se encuentran perros que copulen de una manera en China y de otra en la Argentina. En la naturaleza existe una constancia.
¿Y ninguna constancia para el viviente?
Lo que parece una ley general es que los primeros encuentros con el goce del cuerpo dejan marcas que no se borran. Eso es muy curioso. Porque esos encuentros son azarosos, contingentes. En las estructuras clínicas, el encuentro con el goce es algo desmesurado, no previsto. En general, es “traumático”, y deja una marca. Debajo de las conexiones significantes se puede encontrar ese punto. Y se debe encontrar ese punto. No se puede deducir.
Una curiosidad… ¿usted vio la película “Shame”? Se cuenta una historia…
Ni se le ocurra contármela, la voy a ver. Algo escuché de una adicción al sexo. En principio, recomiendo leer el último número de “Registros”, dedicado a los hombres. Está muy bien, y es muy divertida. Para volver a su curiosidad… los hombres son los antiguos amos, caídos, degradados. Por la emergencia de las mujeres. Y aunque esto es relativamente reciente, los antiguos amos se encuentran desorientados. Los hombres no se ubican bien frente a la femineidad emergente, que reivindica un cambio en muchas categorías. La cultura… la cultura está armada para controlar el goce femenino, que es incontrolable. Pero desde el comienzo de la civilización, ése era un factor que había que dominar, encuadrar, controlar. Pero cambiaron los tiempos. El diablo ahora saltó.
¿El diablo?
El goce femenino, sí, que tiene el poder de perturbar todas las categorías. Las culturas pueden pensarse como maneras de encajonar al goce femenino. Sin éxito. Se feminizan las profesiones. ¿Y por qué habría que resistirse a la feminización? Seguramente las mujeres sostendrán la práctica analítica en el siglo XXI. Lacan decía que las mejores analistas eran las mujeres. Y también las peores.
¿Qué piensa usted de la sociedad del espectáculo que teorizó Guy Debord?
Debord era una manera de tratar la vida cotidiana como hecha de semblantes. Pero terminó suicidándose. Supongo había encontrado algo que no era espectáculo…
Lo real…
Puede suponerse. A veces, los espíritus más ágiles, los más irónicos de una generación, terminan aplastados. Se los traga algo bajo la frazada. Eso es el saber del analista. Cuando sabe que puede venir el hombre de negocios más exitoso, y en el consultorio mostrar otra cara.
Hubo mucha gente, como nunca, en el Congreso de la AMP
Fue una alegría ver tanta cantidad de gente, tantos jóvenes, latinoamericanos, europeos. Esto parece testimoniar algo de lo que hemos transmitido. Transmitido y actualizado. También la Escuela de la Causa Freudiana de París tiene sus coordenadas transversales. ¿Qué decir? Que hay una llamada posible al psicoanálisis para responder a los trastornos contemporáneos. Y creo que a medida que la sociedad de control se refuerza, los impasses le han dado al psicoanálisis una nueva urgencia, ya sea a nivel terapéutico o del pensamiento.
Su opinión sobre las nuevas tecnologías de comunicación
Es fundamental, positiva. Hace años, cuando se introdujo internet en nuestros intercambios, en 1994, recuerdo haber escrito una intervención en el avión que me traía a Buenos Aires, diciendo que íbamos a ver tres edades en la AMP.
Tres edades
Escribirse cartas, mandar postales. Eso no permitía la vida de una asociación mundial. Era demasiado lento. Después, la segunda edad: el fax, que permitió crear la Escuela Europea de Psicoanálisis, de la cual fui presidente los tres primeros años. El fax permitía incidir sobre un número de grupos y secciones de España e Italia con cierta rapidez. Y en el avión tuve la impresión (que antes no tenía) que el correo electrónico era el instrumento que iba a permitir crear la AMP. Además de permitir publicar sin las limitaciones del papel. Estamos bien informados de los trabajos de los otros grupos. Y va a crecer. En la AMP, donde hay siete escuelas nacionales, además se afirma que constituimos una Escuela Una. Eso no se hubiera podido decir antes de estas nuevas tecnologías.
¿Por qué piensa que el psicoanálisis tiene mayor repercusión en los países católicos que en los protestantes?  
Desde siempre fue así. Lacan era escuchado en Francia con muchas dificultades. Y tuvo algunos alumnos en Bélgica y en Italia. Dos veces estuvo en España, por invitación de un profesor, pero entonces los españoles no iban a analizarse a París. El fin del franquismo político ocurrió después de la muerte de Lacan.
¿Y los argentinos?
Bueno, Lacan conoció a Oscar Masotta. Me lo presentó lo presentó (a Masotta) como “mi discípulo, mi alumno”. Pero es en 1978 que llegan a París los primeros argentinos para ver a Lacan. Algunos pudieron verlo. Pero ese movimiento recién empezaba. Y Lacan se estaba muriendo. Los argentinos que habían viajado eran Roberto Harari, que fundó Mayéutica; Jorge Chamorro, que está en la EOL, otros… Pero el encuentro decisivo, para mí, fue el que tuve con Diana Rabinovich, que me convenció de ir a Caracas, donde estaba exiliada. Estuve por primera vez en América latina en 1979, y conocí la importancia que tenía Lacan en el mundo latino. Fue la ocasión también para descubrir otro mundo, un mundo del cual no tenía idea. Y pensé que Lacan también podía conocer ese mundo. Aceptó de inmediato, y a pesar de su edad, estuvo en Venezuela en 1980. Esa es una historia de países católicos, de cultura latina.
En Alemania hay algunos grupos interesados en Lacan, desde el punto de vista intelectual. En Estados Unidos es apreciado en las universidades, por filósofos, críticos literarios, por los estudios culturales. Pero casi no acceden a su práctica clínica… por la cultura, el tipo de desarrollo, el estilo. Existen algunos grupos, pero casi como un fenómeno marginal. Europa del Este estaba congelada. Y cuando las cosas se abrieron, llegó la IPA (International Psichoanalytical Association) primero. Sin embargo, tenemos alumnos y analizantes en Rusia, y en los países bálticos, aunque allí también es muy fuerte la impronta norteamericana, que se opone a la clínica de lo singular. Estamos activos igual.
¿Y en Oriente?
Japón era un interés de Lacan. Los psiquiatras han traducido muchos seminarios, pero el país sigue siendo un enigma. El otro misterio es China, donde Lacan circula mucho. He tenido varias ofertas para viajar. No lo haré todavía. Seguro más adelante, por interés cultural, por saber cómo se transmite a Lacan. Hay analistas lacanianos que funcionan muy bien, algunos se han formado en París.
En China, tengo entendido, el individualismo no existe
Es cierto. Y tampoco en el psicoanálisis. Pero también es cierto que el capitalismo está en tensión en ese país comunista, y son los líderes de nuestro tiempo. Claramente existen fallas. China no parece ideológicamente estable. Por eso supongo que en las condiciones actuales, las autoridades no permitirían sino un psicoanálisis dócil al encuadre social y legal. Eso puede cambiar en el futuro. De hecho, cuando empecé la campaña para la liberación de la psicoanalista siria Rafah Nached, en el ministerio de Relaciones Exteriores de mi país me dijeron que lo más útil sería tener firmas de los últimos países amigos de Siria, entre los que estaba China. Y los diplomáticos no creían que eso fuera posible. Pero logré que algunos chinos firmaran un petitorio por la liberación de Rafah, si bien en términos generales, protocolares. Es una buena señal. Y demuestra que cuando todo es controlado por un partido, ciertas cosas empiezan a moverse lentamente. Por supuesto, si Lacan entrara en China, lo van a desear sin sal, querrán un Lacan “chino”.
¿Y cómo sería un Lacan “chino”?
Bueno, hay que permitirles hacerlo. En principio, creo que quieren aprender de Occidente para desarrollar una vía “china” a Lacan. Pero para Lacan sería lo mismo. Si se apoderaran de su pensamiento, aprenderán qué pensaba Lacan, sus zonas inasimilables. Lacan se interesaba mucho por el pensamiento de la antigüedad china. Se podría decir que en ese punto también.