V Jornadas del NOA - Segunda circular informativa‏


Prefiero aun decir educación antes que formación. Esto deja ver mejor lo exorbitante del tema, porque si hay un dominio donde la pedagogía no puede mucho, no puede nada como lo decía hace un momento, es este. Y por lo tanto hay que saber aquí lo que el analista debe a su análisis, lo que el analista debe a su experiencia de pacientes y bajo qué forma, y lo que podría deber a otras disciplinas.

J.-A. Miller, Cosas de finura en psicoanálisis, Clase del 12/11/08




Estimados amigos, colegas y estudiantes del NOA:

Renovamos la invitación a las V Jornadas de los Centros de Investigación y Docencia del NOA del Instituto Oscar Masotta, "Las facultades y la educación del analista", a realizarse en Tucumán los días 11 y 12 de Diciembre de 2009.

En las mismas participan como invitadas Angélica Marchesini (Directora del CID Tucumán, EOL) y Beatriz Gez (Fundación Descartes).

En esta segunda circular tenemos el agrado de anunciar además que el día viernes 11 de diciembre se llevará a cabo una actividad que girará en torno a las recientemente publicadas Conferencias Porteñas, Tomos I y II de Jacques-Alain Miller. La presentación y el comentario estarán a cargo de Beatriz Gez, Rosana Aldonate y la coordinación de Jorge Haurigot.

Les reenviamos también los ejes temáticos y la bibliografía sugerida con algunos textos más. Recordamos también que la convocatoria está abierta a todos los integrantes de los CIDs del NOA.

Respondiendo a preguntas recibidas les aclaramos que los trabajos pueden ser individuales o firmados por dos autores como máximo (con excepción de alumnos de los CIDs que, habiendo realizado trabajos grupales, incluyan sus nombres pero indicando no más de dos relatores).

La extensión de los trabajos no debe superar las cuatro carillas, A4, letra Arial 12, estimando unos quince minutos de lectura. Esperamos los resúmenes o abstracts (hasta 200 palabras) de los trabajos hasta el 15 de noviembre y los trabajos completos hasta el 1 de diciembre.

El precio de las Jornadas será de 70 pesos para profesionales y 45 pesos para estudiantes. Adjuntamos la ficha de inscripción y les rogamos que la reenvíen con sus datos.

Saludos muy cordiales,

Comisión organizadora

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-15893-2009-11-04.html


A LOS 100 AñOS, MURIO CLAUDE LEVI-STRAUSS

“La humanidad se dispone a producir civilización en masa”

Imposible sintetizar su legado en algunas líneas. Capaz de estudiar a Marx y Freud y luego internarse en la selva amazónica, el filósofo francés llevó a las alturas su gusto por las ideas, que lo condujo a explorar el conocimiento con auténtica pasión.


Por Silvina Friera


El maestro de cara angulosa y ojos pequeños, que odiaba los viajes y a los exploradores, hizo escuela. Enseñó nada más ni nada menos que a mirar contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano. El valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla, el estudio de los fenómenos sociales y culturales, enfocados en los mitos, fueron la espina dorsal de sus reflexiones, de su escritura traviesamente literaria, que incita a preguntarse si no será uno de los grandes autores de la literatura francesa. Las hipótesis y conjeturas, se sabe, las responde, cuando puede, el tiempo. Anticiparse y definirlo como escritor también, ahora que se multiplicarán las alabanzas al “sabio del siglo XX”, sería una empresa probablemente destinada al fracaso. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX y padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales, que influyó de manera decisiva en la filosofía, la sociología, la historia y la teoría literaria –y hasta bien podría ser tenido como uno de los precursores de la ecología, en el más amplio de los sentidos–, murió el viernes pasado a los 100 años, según informó ayer la editorial Plon. En uno de sus libros más celebrados, Tristes trópicos, de 1955, escribió una de esas frases que suelen dar mucha tela para cortar, más allá de la coyuntura en la que fue pensada: “La humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha”.

Este sabio longevo, que nació en Bruselas en 1908, estudió filosofía en la Sorbona, porque su gusto por las ideas era “lo que menos dificultades me planteaba”, como dijo. Leyó a Marx durante sus años de estudiante y militó en la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera) a fines de la década del 20. Otra de las grandes revelaciones intelectuales de su vida fue Sigmund Freud, quien le enseñó que “incluso lo que se presentaba bajo los aspectos más irracionales, los más absurdos, los más chocantes, podían ocultar una racionalidad secreta”. Las influencias no se detienen en estos dos titanes. Lévi-Strauss fue hijo intelectual de Emile Durkheim y de Marcel Mauss; se interesó en la lingüística de Ferdinand de Saussure y Roman Jakobson y el formalismo de Vladimir Propp. Y más allá de los nombres que conforman esta suerte de breve retrato de sus lecturas capitales, además era un apasionado de la música, la geología, la botánica y la astronomía.

El telefonazo

Su vocación nació, como le gustaba contar, de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo estaban buscando, entre los licenciados en Filosofía, gente que quisiera trabajar en el recién creado Departamento de Etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. “Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de Filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de San Pablo y comenzase mis viajes de etnólogo.” Lévi-Strauss tenía 27 años cuando abandonó la confortable vida académica francesa para meter las patas en el barro del Mato Grosso y la selva amazónica brasileña. Esa prolongada estancia con los indios del Amazonas marcaría a fuego la identidad de este hombre que vivió en Brasil entre 1935 y 1939. ¿Qué encuentra el antropólogo en esa sociedad humana “reducida a su expresión básica”? Lo que el zoom de su mirada acerca, lo que enfoca con una precisión hasta entonces desconocida, son las fauces del colonialismo y cómo el viejo “buen salvaje” de Rousseau deviene en desechos del progreso industrial europeo.
“El viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil”, confesó el antropólogo muchos años después de aquella emblemática experiencia. En esa región selvática se encontró al “Otro”, a los indios, a hombres “sin Historia”, que lo iniciaron en otra manera de pensar, donde el mito juega un papel más importante que la razón. Partiendo de los indígenas Bororo, Nambikwara y Tupi Kawahib de Brasil, Lévi-Strauss comenzó su gigantesca investigación sobre la mitología de los indígenas del continente. “He sido siempre un americanista a causa de la impresión imborrable provocada en mí por el Nuevo Mundo, a lo que se agrega el trastorno, que dura aún, causado por mi contacto con una naturaleza virgen y grandiosa”, escribió. “Creo que ningún otro continente necesita tanta imaginación para estudiarlo”, aseguró el pensador e investigador, que plasmó posteriormente esta visión en ese curioso y paradigmático artefacto narrativo que es Tristes trópicos, modelado con la arcilla de la escritura literaria. Cerca de la frontera con Bolivia, precisaba en el libro, se cruzó con los Tupi Kawahib. El intento de comunicación fue frustrado por la imposibilidad de entablar un diálogo. Imposible sortear la muralla que levantaba la lengua. “Estaban realmente dispuestos a enseñarme sus costumbres y creencias, pero yo nada sabía de su lengua. Estaban tan cerca de mí como una imagen vista en un espejo. Los podía tocar pero no podía entenderlos. Allí tuve mi recompensa y al mismo tiempo mi castigo, pues, ¿no consistía mi error, y el de mi profesión, en creer que los hombres no son siempre hombres? ¿En pensar que algunos merecen más nuestro interés y atención porque en sus maneras hay algo que nos asombra?”
La transformación radical que él iniciaría en la etnología contemporánea consistió en elaborar un método original que mezclaba las aguas del estructuralismo y el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos; método que el antropólogo francés utilizó para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Tres bloques de hormigón constituyen las aportaciones que puso sobre el tapete de las ciencias sociales: la teoría de la alianza, los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.
La teoría de la alianza plantea que el parentesco está más vinculado con la alianza entre dos familias por matrimonio respectivo entre sus miembros que con la ascendencia de un antepasado común. El autor de Las estructuras elementales de parentesco astilló la distinción entre pensamiento “primitivo” y “civilizado”; la mente humana organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se “modulan” de acuerdo con la lógica. El mito y la ciencia, entonces, están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente.

El mito de la nostalgia

Una de las críticas que tuvo en su momento cierto predicamento acusaba a Lévi-Strauss de mirar con nostalgia las sociedades que producen mitos, que tienen estructuras de parentesco sofisticadas, pero totalmente ajenas al cambio, conservadoras y cerradas en sí mismas. Esta lectura, para muchos errática y reduccionista del más complejo pensamiento del antropólogo francés, ocasionó que en su momento se interpretara que la antropología debía dedicarse al estudio de las sociedades arcaicas, “sin historia”, cuando, en rigor, el autor de libros fundamentales como El pensamiento salvaje (1962) y su monumental Mitológicas (cuatro tomos publicados entre 1964-1971) siempre se interesó por la estructura en el porvenir. La concepción del tiempo en las sociedades modernas se ubica en el horizonte del progreso, mientras que las sociedades que él estudiaba conservaron una sabiduría particular que las impulsaba a resistir cualquier modificación de su estructura resistiendo la idea de progreso. En este nudo se afincaba el reproche hacia la nostalgia que cultivaba el pensador francés.
Luego de su inmersión por la selva amazónica y su trabajo como profesor en la universidad de San Pablo, volvió a Francia en vísperas de la Segunda Guerra Mundial y estuvo movilizado como oficial entre 1939 y 1940, pero fue dado de baja por su origen judío. Escapó de la ocupación nazi y se instaló en Estados Unidos, donde impartió clases en la New School for Social Research de Nueva York, ciudad en la que conoció y trató al lingüista Roman Jakobson, cuya obra fue fundamental para la evolución de sus ideas. A su regreso a Francia, fue sudirector del Museo del Hombre de París, enseñó en el Collège de France, desde 1959 hasta su jubilación en 1982; y en 1973 se convirtió en el primer antropólogo en ingresar a la Academia Francesa. A Lévi-Strauss le gustaba bromear y afirmar que había descubierto el estructuralismo antes de leer. “El secreto del estructuralismo creo haberlo intuido mientras estaba en el frente, en la Línea Maginot, como oficial de enlace que esperaba servir de intérprete a las tropas británicas. Allí, mientras esperábamos una batalla que no comenzaba, pude observar con detalle cómo, detrás del aparente azar de la belleza ondeante de un campo lleno de flores, estaba una organización estricta de cada una de ellas”, explicaba. “Luego, en Nueva York, el encuentro con Roman Jakobson fue definitivo. Me reveló que era estructuralista sin saberlo.” Catherine Clément, filósofa y especialista en la obra del antropólogo francés, recuerda la irritación del etnólogo al descubrir, en casa de ella, sus libros puestos en el mismo estante que los de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser o Jacques Lacan. “Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Emile Benveniste y Georges Dumezil”, aclaró Lévi-Strauss.

La frontera de la humanidad

“Demasiado cientificista”, sentenciaron al estructuralismo muchos filósofos. “Demasiado filosófico”, protestaron muchos científicos. Algunos con mayor o menor ironía vieron en Lévi-Strauss a una suerte de mago que no dejaba de sacar de su galera estructuras por todos lados. A otros les resultó imperdonable que el antropólogo planteara preguntas que supuestamente no respondía al pie de la letra de lo que otros esperaban. “Al estructuralismo se le reprochó ser antihumanista y eso es parcialmente cierto”, admitía. “Es imposible para un etnólogo no tomar en consideración la destrucción sistemática y monstruosa que los occidentales hemos hecho de las culturas distintas de la nuestra desde, como mínimo, 1492. No es posible separar o aislar esa condena de la destrucción de la que hoy son víctimas especies animales y vegetales, y todo eso en nombre de un humanismo que situó al hombre como rey y señor del mundo. La definición que el humanismo clásico hace del hombre es muy estrecha, lo presenta como un ser pensante en vez de tratarlo como un ser viviente y el resultado es que la frontera donde se acaba la humanidad está demasiado cerca del propio hombre.”
Lévi-Strauss reconocía que el escepticismo llega con la edad. “El espectáculo que ofrece la ciencia contemporánea invita a ello. Durante el siglo XX esa ciencia ha progresado mucho más que en todos los siglos anteriores, una aceleración enorme en la producción de conocimientos y, al mismo tiempo, ese progreso vertiginoso nos abre abismos insondables, cada descubrimiento nos plantea diez enigmas, de manera que el esfuerzo humano está abocado al fracaso. Pero está bien que sea así.” Ese escepticismo se profundizó en una de las últimas entrevistas que concedió, en 2005, en la que pronosticaba que “vamos hacia una civilización de escala mundial en la que probablemente aparecerán diferencias”. “Estamos en un mundo al que yo ya no pertenezco. El que yo he conocido, el que he amado, tenía 1500 millones de habitantes. El mundo actual tiene 6000 millones de humanos. Ya no es el mío.”
El mundo cultural francés cayó rendido a sus pies el año pasado cuando celebró los 100 años de su “hijo más ilustre”. Suplementos especiales, documentales, exposiciones y reediciones de sus libros proliferaron en lo que bien podría haber sido declarado el año Lévi-Strauss. La crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía llevan medio siglo dialogando con él. Incluso contra él, sin que ninguna haya podido esquivar el influjo de este “pensador salvaje”. “¿Para qué sirve actuar, si el pensamiento que guía la acción conduce al descubrimiento de la ausencia de sentido?”, se preguntó en Tristes trópicos. “Simplemente he aspirado a dar cuenta de fenómenos múltiples y complicadísimos de una manera más económica, y más satisfactoria para el intelecto que todo lo hecho anteriormente. Pero con la certeza de que este estadio es provisorio y que otros, mejores, lo sucederán”, reflexionaba el antropólogo. El legado de Lévi-Strauss se podría sintetizar, si esto fuera posible en apretadas líneas, en su ponderación de que el saber científico avanza, a paso inseguro, bajo el látigo de la contención y la duda.

COLOQUIO-SEMINARIO. Disciplina del comentario.




COLOQUIO-SEMINARIO.

Disciplina del comentario.

(Luciana Tolaba)

El párrafo que he elegido para interrogar corresponde al texto “Variantes de la cura tipo” (1953):

“Es que también el psicoanálisis es una práctica subordinada por destinación a lo más particular del sujeto, y cuando Freud pone en ello el acento hasta el punto de decir que la ciencia analítica debe volver a ponerse en tela de juicio en el análisis de cada caso (En el hombre de los lobos toda la discusión del caso se desarrolla sobre este principio) muestra suficientemente al analizado la vía de su formación”.

El escrito “Variantes de la cura tipo” aparece como contrapartida, dice Lacan, de otro que promovía la rubrica de una ‘cura tipo’[1]. Esto aparece en la introducción del escrito: “se acepta la tarea de interrogar a dicha cura sobre su fundamento científico”[2]. Evidentemente el escrito solicitado no fue lo que se esperaba, ya que inmediatamente fue retirado de la publicación, dice Lacan: la gran mayoría de los analistas hallaban su clínica definida por aquello que él criticaba. Finalmente el artículo se publica dos años después.

El apartado que sirve de referencia: Lo que el psicoanalista debe saber: ignorar lo que sabe: Regla analítica fundamental, a la par de la asociación libre.[3] Método psicoanalítico, verdadera innovación metodológica.

Me he propuesto ordenar el párrafo de la siguiente manera:




Diferenciándose del método catártico[1] propuesto por Breuer, Freud inventó un modo de recepción, tratamiento e investigación de lo que en aquel momento era catalogado como enfermedad mental. Un verdadero acontecimiento.

Si el método catártico renuncia a la sugestión, Freud renuncia también a la hipnosis. (Sustituto de la hipnosisà asociación libreà palabras).

El psicoanálisis opera con palabras.[1] La palabra en tanto es pasible de rozar el deseo del sujeto. La apuesta freudiana es que algo del deseo inconciente podría ser alcanzado por la palabra.

La puesta en práctica del método va junto al descubrimiento de diferentes mecanismos, formaciones y elaboraciones en relación no solo ya a la enfermedad, sino a esos procesos mismos -no nos olvidemos “La interpretación de los sueños” y “Psicopatología de la vida cotidiana” - que muestran en si mismos un modo de operar…metódico (Sueño, chiste, acto fallido).

Freud creía en el psicoanálisis como ciencia, y que en tanto tal debía ajustarse a los cánones epistemológicos de la misma, para circunscribir, legitimar y trasmitir el saber emergente de la práctica.

Psicoanálisis como ciencia—problema epistemológico (incluye su transmisión)


Conjunto de preguntas referidas al estatus de su saber.

Sabemos que la evidencia de saber en psicoanálisis funciona de acuerdo a una temporalidad lógica.

ü primer instante de ver (la evidencia como evidencia). En análisis basta con que un saber sea producido para que por ese mismo hecho sea marcado por un “no es eso”.

ü Vaciamiento de la evidencia- tiempo de comprender.

ü Momento de concluir.

No hay fórmula definitiva en psicoanálisis: la propia invención de un saber ya lo vuelve caduco.

Si el psicoanálisis aparece de alguna manera ligado a la ciencia es en tanto problema, haciendo aparecer un sujeto allí donde el ideal científico es un discurso sin sujeto.

Se entiende entonces la importancia metodológica del análisis de caso.

Ciencia analíticaà análisis de caso

Freud propone abordar cada nuevo caso como si fuera el primero, para que ese psicoanálisis que se entable sea efectivamente uno, poniendo en marcha un modo de cuestionamiento y producción de saber por ejemplos y comparaciones.

Este lugar dado al caso clínico conlleva, por un lado: la necesidad de tomar distancia del saber sabido (para poder recibir la singularidad que el caso viene a transmitir- ignorar lo que se sabe) y como correlato de la misma la idea de que el caso es portador de una verdad.

Lacan encuentra el camino freudiano en la recepción literal del caso, al punto de decir que el verdadero descubrimiento freudiano consiste en el modo de estudiar un caso en su singularidad.[2]

Lacan leyó el significante en los casos Freudianos y no en la teoría.

Introducción del relato à Cuestionamientos y

de casos ß Elaboración teórica

De Freud a Lacan el hacer saber del método es en principio un hacer saber del caso.



[1] “El analista se distingue en que hace de una función que es común a todos los hombres un uso que no está al alcance de todo el mundo cuando porta la palabra”. Lacan, J. VARIANTES DE LA CURA TIPO. Pág. 336.

[2]“Creo haberles demostrado que éste es el punto de partida de Freud. Para él siempre se trata de la aprehensión de un caso singular. En ello radica el valor de cada uno de sus cinco grandes psicoanálisis (…) el progreso de Freud, su descubrimiento, está en la manera de estudiar un caso en su singularidad”. Lacan, J. El Seminario. Libro 1. “Los escritos técnicos de Freud”. Pág. 26.



[1] “El procedimiento catártico tenía como premisa que el paciente fuera hipnotizado y reposaba en la ampliación de la conciencia durante la hipnosis. El carácter principal del método catártico (…) reside en que su eficacia terapéutica no depende de una sugestión prohibitiva del médico. Por el contrario espera que los síntomas desaparezcan espontáneamente en cuanto a la intervención médica (…) haya conseguido dar a los procesos anímicos un curso distinto al que venían siguiendo y que condujo a la formación de síntomas”. El método psicoanalítico de Freud. 1903 [1904].




[1] En fundamentos de la clínica G. García lo ubica como una respuesta al un artículo de M. Bouvet titulado “La cura tipo”. (Fundamentos de la clínica. Pág. 9.)

[2] Variantes de la cura tipo, Pág. 312

[3] Freud, S. “Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico”. 1912. Pág.1654.








Sábado, 31 de OCTUBRE - 9:30Hs.


CLASE:
"HACIA LA EXPERIENCIA"

Docente: MARCELO MAROTTA

Lugar: San Martín nº 546, Fundación T. Sánchez de Bustamante






VIERNES, 30 DE OCTUBRE - 20 Hs.


COLOQUIO - SEMINARIO



COORDINA:
MARCELO MAROTTA
(AME de la EOL - Miembro de la AMP. Responsable del Departamento de estudios sobre la violencia del CICBA)


LOGICA DE LA CURA : María Laura Mamaní
DISCIPLINA DEL COMENTARIO: Luciana Tolaba


SAN MARTIN 546 FUNDACION T. SANCHEZ de BUSTAMANTE
San Miguel de Tucumán, 8 de octubre de 2009

Estimados amigos, colegas y estudiantes del NOA:

Tenemos el agrado de invitarlos a participar de las V Jornadas de los CID (Centros de Investigación y Docencia) del NOA del Instituto Oscar Masotta a realizarse en Tucumán los días 11 y 12 de Diciembre de 2009.
Las mismas se organizaron bajo el título "LAS FACULTADES Y LA EDUCACIÓN DEL ANALISTA" y convocan a trabajar sobre el tema.
Las Jornadas contarán con la presencia de nuestra Directora del CID Tucumán, Angélica Marchesini (EOL).
En esta primera circular les proponemos ejes temáticos en torno a los cuales luego se reunirán los trabajos y organizaremos las mesas. También sugerimos una lista de bibliografía adecuada al tema.
La convocatoria está abierta a todos los integrantes de los CID del NOA (Jujuy, Salta, Santiago, Tucumán).
La extensión de los trabajos no debe superar las cuatro carillas, A4, letra Arial 12, estimando unos quince minutos de lectura. También proponemos, para los que deseen, exponer oralmente en el mismo lapso. La idea es que siempre quede tiempo para comentarios e intercambios. Nuestro propósito al instaurar la charla y el debate sobre cada tema es la de generar el ámbito propicio para fortalecer los vínculos entre las provincias.
Esperamos los resúmenes o abstracts de los trabajos hasta el 15 de noviembre y los trabajos completos hasta el 1 de diciembre. Dirigirse a iom.cid.tucuman@gmail.com
Una próxima circular con información de hotelería y hospedaje les será enviada en breve.
Nos agradará mucho recibirlos.
Saludos muy cordiales,

Comisión organizadora de las V Jornadas de los CID del NOA del Instituto
Temas:

1 – La enseñanza de psicoanálisis en las facultades de Psicología.
2 – El psicoanálisis en el campo freudiano y la educación del analista.
(Instituto/Escuela)
3 – La educación intertextual de los analistas.
4 – Influencia del psicoanálisis en otras disciplinas. Vigencia de “Múltiple interés del psicoanálisis“ de Freud.
5 – El analista como resultado de su análisis. El sujeto supuesto saber.
6 – Lo que la clínica enseña. ¿Cómo se enseña la clínica?
7 – La supervisión, control de la práctica.
8 – Contrapunto entre “Situación del psicoanálisis en 1956…” y la “Proposición del 9 de octubre”.

Bibliografía básica sugerida:

Freud, S. – “Múltiple interés del psicoanálisis”
“Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la universidad”
“Análisis profano”
“Análisis terminable e interminable”

Kant, I. – “El conflicto de las facultades”

Lacan, J. – “El psicoanálisis y su enseñanza” en Escritos
Mi enseñanza
“Situación del Psicoanálisis en 1956…” en Escritos
“Proposición del 9 de octubre...”
Seminario 17.
“La equivocación del sujeto supuesto saber”

Laurent, E. – Cómo se enseña la clínica, las dos primeras conferencias

Miller, J.-A. – “Psicoanálisis y universidad” en Elucidación de Lacan
“Nuestro sujeto supuesto saber” en
www.revconsecuencias.com.ar
“Lacan qui enseigne”. En: Qui sont vos psychanalystes? Paris, Seuil, 2002. Traducido al castellano en la revista virtual Consecuencias. Buenos Aires, ICBA, 2008. http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/001
El banquete de los analistas (1989). Buenos Aires: Paidós, 2000. Ver capítulo VI: “La enseñanza del psicoanálisis” y siguientes.

Nota: La bibliografía consignada no es, obviamente, exhaustiva.

A TREINTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE OSCAR MASOTTA




TUVO QUE INTERVENIR CON PRISA”




Al cumplirse treinta años de la muerte de Oscar Masotta, Germán García traza una semblanza de aquel hombre que “había empezado un poco tarde” y que “tuvo que intervenir con prisa en diferentes momentos de la cultura de Buenos Aires”. Masotta murió a los 49 años.



Por Germán García

Oscar Masotta había nacido en Buenos Aires el 8 de enero de 1930 y murió en Barcelona el 13 de septiembre de 1979, unos meses antes de cumplir los cincuenta años. En cierto sentido había empezado un poco tarde (publicó su primer libro a los treinta y cinco años) y tuvo que intervenir con prisa en diferentes momentos de la cultura de Buenos Aires para producir períodos que no se confundirían con los que dictaba la política del país.
Dante, a los treinta y cinco años, se encontraba en una selva oscura. Oscar Masotta empezaba a salir de una selva similar en la que se había extraviado unos años antes, cuando en poco tiempo se encuentra separado de su primera mujer, muere su padre y hace un intento de suicidio. Esto ocurría en 1960, aunque dos años antes se había casado, había vuelto a relacionarse con la facultad a través de la revista Ruba que dirigía José Luis Romero y dirigía con Jorge Lafforgue una colección de literatura argentina auspiciada por la Secretaría de Cultura de la Nación.

LA FORTUNA FAMILIAR

Roberto Arlt, yo mismo habla del rechazo que experimentaba Oscar Masotta frente al mito de la “clase media”, con sus valores de moderación, sacrificio y estudio. Esa vida entre, de los que se conformaban con no ser ni ricos ni pobres, ni vulgares ni refinados, ni cultos ni analfabetos. La diosa fortuna no lo había favorecido: su infancia había transcurrido entre Caballito y Villa Luro. Su familia llegó hasta Villa del Parque. Parecía haber aceptado su destino: se recibió de maestro en la Escuela Normal Mariano Acosta, pero la ocurrencia de la hispanofrancesa Elena de Souchère, que había publicado en Les Temps Modernes un artículo titulado “¿Dieu est-il antiperoniste?”, se convirtió en una jugada de la suerte que le cambió la vida. En una escuela de barrio, Oscar Masotta propuso una redacción que tendría que responder a la pregunta “¿Dios o Perón?”. Esto ocurrió un poco antes de la Revolución Libertadora de 1955, en pleno enfrentamiento entre Perón y la Iglesia, y fue una ocurrencia inspirada en Elena Souchère que le costó el trabajo.
Por entonces ya había leído, además de a Sartre, a novelistas como William Faulkner y Ernest Hemingway. Quería ser escritor y llegó a escribir algunos relatos y poemas.
Pero será el ensayo, ese género melancólico creado por Montaigne frecuente entre nosotros, lo que lo lleva a la revista Centro desde 1953. Poco después se encuentra en la revista Contorno, realizada por Carlos Correas, J. J. Sebreli, los hermanos David e Ismael Viñas, Noé Jitrik, Adolfo Prieto, León Rozitchner, Ramón Alcalde, Adelina Gigli y otros.
Sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras, comenzados antes de los veinte años, le habían facilitado la pertenencia a un grupo que llegaría a gravitar de manera decisiva en la cultura argentina. Grupo al que un crítico llamó “los parricidas”.
En 1955, con la caída de Perón, se integra al periódico Clase Obrera, del Movimiento Obrero Comunista, orientado por Rodolfo Puiggrós hacia un encuentro con el peronismo de la resistencia.
En 1956 se acerca de nuevo a la Facultad de Filosofía, en otro intento por obtener un título.

LA CARTA FORZADA

La “crisis” de 1960, de la que hablé al comienzo, alejó a Oscar Masotta de sus amigos de antaño y lo llevó a frecuentar el psicoanálisis de manera más decidida. Ya en el número 13 de la revista Centro (1959) publica “La fenomenología de Sartre y un trabajo de Daniel Lagache”, donde en una extensa e inesperada nota se refiere a la importancia institucional, política y epistémica de Jacques Lacan. Hay que tener presente que los célebres Escritos de Jacques Lacan se publicarán en libro recién en 1966. Hasta ese momento circulaban en revistas especializadas. Según Oscar Masotta, fue Pichón Rivière quien le facilitó estas revistas. Y, en efecto, es el Instituto de Psiquiatría de Pichón Rivière donde dicta su conferencia “Jacques Lacan y el inconsciente en el fundamento de la filosofía” (editada un año después, en 1965, en la revista Pasado y Presente, de la ciudad de Córdoba).
En ese año publica su primer libro: Sexo y traición en Roberto Arlt. Libro donde se lee entre líneas el ajuste de cuentas con su familia y la conclusión de lo que había iniciado con la revista Contorno (que hizo de Arlt una contraseña de la distancia con Borges). Muchos años después, Masotta lo confirmó cuando me dijo que no abandonaría “su costumbre inveterada de no escribir sobre Borges”.
El libro sobre Arlt está dedicado a Renée Cuellar, una bella artista cuya capacidad para “crear” obras de diversos pintores era legendaria.
Una vez más la Universidad parecía venir a la ayuda de Oscar Masotta: junto al arquitecto César Janello, funda el Centro de Estudios Superiores de Arte de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, donde es nombrado investigador con dedicación exclusiva y organiza un seminario sobre lingüística y semiótica. En 1966, el golpe de Estado del general Onganía termina con el proyecto.
Masotta se refugia en el ámbito del Instituto Di Tella, donde dicta conferencias sobre arte pop y semántica. Viaja a Nueva York y por intermedio de Marta Minujin conoce a artistas pop, entre ellos George Segal y Roy Lichtenstein. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York dicta conferencias sobre la plástica argentina de vanguardia.
En Francia se presenta con el mismo tema en el Instituto de Altos Estudios para Latinoamérica en la Universidad de París.
En el Di Tella forma un equipo con Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Leopoldo Maler. Por el golpe de Onganía se retrasa un ciclo de Happenings, que serán realizados poco tiempo después. (Véase Revolución en el arte, compilación de Ana Longoni que reúne los trabajos de Oscar Masotta en este período, con un excelente estudio preliminar.)

LACAN, UNA SALIDA

Cuando el 11 de diciembre de 1966 Jacques Lacan dedica sus Escritos a Oscar Masotta, revela conocer su trabajo por el psicoanálisis en Buenos Aires. Y esto en un momento que a los mismos analistas no les parecía evidente. Es que la base con la que contaba Masotta estaba formada por una mayoría de psicólogos, excluidos por derecho de la práctica del psicoanálisis. También había sociólogos, filósofos y lingüistas. No faltaban escritores y médicos. Para el psicoanálisis establecido era una bifurcación que no atentaba contra el monopolio de la “clínica”, verdadera base de la economía.
Pero Oscar Masotta quería convertir a los psicólogos en psicoanalistas, consecuente con Sigmund Freud, que se negaba a que el psicoanálisis fuese un capítulo de la psicología general. Y también con la Escuela Freudiana de París fundada por Jacques Lacan, abierta al análisis laico.
El problema de Oscar Masotta era responder a esta pregunta: ¿cómo un psicólogo podría convertirse en un psicoanalista? Tenía que analizarse, conocer la doctrina y su historia, controlar su práctica, integrarse en un proyecto de difusión y enseñanza.
Mientras tanto Oscar Masotta realizaba grupos de estudios donde no faltaban Ferdinand de Saussure, Claude Lévi-Strauss, Roland Barthes, Roman Jakobson y Emile Benveniste.
Por otro lado, la lectura de Sigmund Freud y Jacques Lacan, con referencias a Melanie Klein, Sandor Ferenczi y de los más diversos artículos que aparecían citados por Jacques Lacan.
En 1969 realiza un seminario en el Instituto Di Tella que será publicado como Introducción a la lectura de Jacques Lacan y se convertirá en el primer libro sobre ese autor escrito en nuestra lengua.
Ese mismo año realiza el primer “Congreso lacaniano”, en una quinta de Monte Grande, que será seguido de un II Congreso lacaniano en el Centro de Medicina de Buenos Aires.
En 1971 sale el primer número de Cuadernos Sigmund Freud y comienza a publicar, con Jorge Jinkis, la colección Los casos de Sigmund Freud. Realiza conferencias sobre psicoanálisis y en 1972 dicta el seminario “Edipo, castración y perversión”, en la cátedra de psicopatología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Esa vez no fue a buscar un título y una multitud de alumnos lo siguieron hasta sus cursos particulares.
En 1973 el Instituto Goethe y la Asociación Argentino-Alemana lo invitan a organizar el Homenaje a Sigmund Freud que se realiza en la Facultad de Medicina de la UBA.
Un año después, el 28 de junio de 1974, Oscar Masotta nos invita a firmar el acta de fundación de la primera escuela de orientación lacaniana que existió en los países de nuestra lengua.

LA DIÁSPORA Y EL FINAL

Oscar Masotta había encontrado una salida, se había convertido en un psicoanalista capaz de despertar en otros el deseo de llegar a serlo y había ido más allá de lo que el destino familiar tramaba para su vida.
Pero, como dijo Witold Gombrowicz, hay veces en que un país va para el lado opuesto al que deseamos. Si no se puede cambiar de país –como fue dicho– se cambia de conversación. Masotta cambió de país y siguió con la conversación que había encontrado en Jacques Lacan.
Junto a su mujer, Susana Lijtmaer, el mismo año en que fundó la escuela se instaló en Londres. Luego se trasladó a Barcelona, donde tuvo una hija y vivió hasta el fin de su vida.
En España realizó una intensa actividad de organización y enseñanza. Promovió la traducción de Jacques Lacan y publicó algunos libros más.
A treinta años de su muerte recordemos una reflexión de Oscar Masotta en una carta pública enviada a sus amigos: “Estuve pensando hace poco el destino de la literatura de quienes, como nosotros, sólo disponemos de los analistas como audiencia. Temible. Sólo tendremos lectores dentro de veinte años (un escritor de otro tipo puede fantasear a su audiencia en términos de cientos de años) si la banda que hoy nos lee se mantiene hasta mañana. Como se ve, mi lamelle no carece de motivos para inducir vuestra investigación. ¿Pero qué es lo que hace que una banda pueda articular las oscuridades de hoy en una ciencia del porvenir?”.
La banda se extendió, se organizó de diversas maneras, pero las oscuridades de entonces no se han convertido en las claridades del presente. Después de todo, se trata de metáforas y yo estoy recordando a un amigo.
Ahora, en ausencia de Oscar Masotta vale la pena citar lo que afirmaba sobre el estilo de Jacques Lacan en un momento en que para muchos era un obstáculo insalvable: “Se dirá: el mismo estilo cerrado, elíptico, juguetón, oracular, laberíntico de los Ecrits. Lacan contesta con orgullo que bastaron diez años ‘para que lo que escribo se torne claro para todos, lo vi con mi tesis en la que sin embargo mi estilo todavía no era cristalino’. Hay en Lacan, en efecto, una promoción de una cultura del oído y de la lectura, más que una vocación de los valores del texto y la escritura (...). Textos lagunares resultado del bien escribir que remiten a sus seminarios; a saber, el lugar desde donde Lacan habla. ¿Para quién? Para psicoanalistas en primer lugar, pero también para quien haya sabido, podido o querido leerlo”.
Está claro que Oscar Masotta a la vez que trazaba el recorrido de su salida particular sabía borrarse para promover la lectura de ese Virgilio que fue Lacan para la orientación definitiva de su vida.


(Para material detallado de Masotta y sobre Masotta: www.descartes.org.ar; link Masotta.)